Es una afección urinaria que compromete el parénquima y el sistema colector renal. Su origen es por tres vías: • Hematógena. Excepcional, aunque se debe sospechar sistemáticamente si al paciente se le comprueba una nefritis intersticial hematógena. • Linfática. La disposición anatómica de los vasos linfáticos permite, al menos en teoría, el paso de bacterias desde las vías urinarias bajas hacia el riñón y del colon hacia el riñón derecho.
2012-08-27 | 654 visitas | Evalua este artículo valoraciones
Vol. 35 Núm.411. Febrero 2012 Pags. 9-10 Prescripción Médica 2012; 35(411)