Autor: Heredia García Carlos D
Se describen las facomatosis más frecuentes y principales dividiéndolas en dos grandes grupos polares siguiendo la tradicional e inveterada clasificación confeccionada por Brouwer y Van der Hoeve, es decir: neuroectodérmicas porque afectan fundamentalmente al sistema nervioso y las de origen mesodérmico que atacan preferencialmente en primera línea, al aparato circulatorio. Tras realizar un sucinto esbozo histórico, rememorar la estrecha vinculación existente entre la Oftalmología y demás especialidades médicas, se describe con minuciosidad las enfermedades de Von Recklinghausen o neurofibromatosis múltiple y la esclerosis cerebral tuberosa o enfermedad de Bourneville como máximas representantes del primer grupo y las de Sturge-Weber-Krabbe también denominada angiomatosis trigémino cerebral o meníngeo-cutánea o encéfalo-trigeminal y la enfermedad de Von Hippel-Lindau conocida igualmente por angioglioblastomatosis retino-cerebelosa como más habituales dentro de las mesodérmicas se incide en los medios diagnóstico, complejos cuadros clínicos multiformes y diversos tratamientos. De momento hasta hoy, las mesodérmicas revisten mejor pronóstico desde el punto de vista ocular se termina tras sintetizar los últimos avances en materia de Bioquímica, Biología Molecular y Celular haciendo hincapié en la posible génesis autoinmunitaria de todas las Facomatosis y en la futura prometedora terapia de las mismas, recurriendo al empleo de Células Madres.
Palabras clave: Facomatosis fotocoagulación criocoagulación angiogénesis células madres.
2012-10-01 | 767 visitas | Evalua este artículo 0 valoraciones
Vol. 27 Núm.2. Mayo-Agosto 2012 Pags. 31-44 Medicina Balear 2012; 27(2)