La invención del método anatomoclínico.

Bruno Estañol, México: UNAM, 1996. 

Autor: Krauss Weisman Arnoldo

Fragmento

Reseña de libro El mágico arte de inquirir, y de voltear primero hacia adentro y luego hacia afuera, tiende a desaparecer. El tiempo reducido y el espacio agobiante han hecho que algunas preguntas obligadas se lean cada vez menos en los labios de hombres y mujeres. El humano se transforma paulatinamente en masa y con ello pierde identidad. Las respuestas, sobre todo las baratas, las brinda la tecnología, entremezclada con algunas tendencias idiotizantes de la modernidad y de la poco crítica televisión. Debo decir que en medicina la realidad es dual: las revistas con artículos en las que predominan los últimos avances son leídas por un pequeño segmento privilegiado de la profesión; en el otro extremo, está la mayoría de los galenos del inmenso Tercer Mundo, en donde el balance entre curar y iatrogenia no es siempre nítido. Para este grupo, abrumado por el número de enfermos por atender y en ocasiones por su misma pobreza, el espacio reservado para las preguntas es magro y enjuto. ¿Para qué la incomodidad de cuestionarse? ¿Para qué o por quién dudar, si la duda implica autoexaminarse? Ya lo dijo Bertold Brecht en su Loa a la duda:

Palabras clave: .

2003-02-24   |   3,406 visitas   |   1 valoraciones

Vol. 48 Núm.4. Julio-Agosto 1996 Pags. 329-330. Rev Invest Clin 1996; 48(4)