Autor: Ferder León
La humanidad se enfrenta a una pandemia de hipovitaminosis D que afecta a casi el 50% de la población mundial, que sería la expresión de una alta respuesta pro inflamatoria de la población frente a cambios culturales evolutivos. Niveles bajos de Vitamina D se asocian con marcadores más elevados de inflamación y mayores niveles del SRA, causando hipertensión arterial, hipertrofia ventricular izquierda, falta de protección renal frente a la hiperglucemia y aterosclerosis. Diversos ensayos clínicos controlados y meta análisis de estudios randomizados sobre la suplementación con dosis moderadas y altas de Vitamina D mostraron resultados contradictorios en la reducción de mortalidad o riesgo cardiovascular en relación con el estatus de Vitamina D. El efecto de la droga paricalcitol, una forma activada de Vitamina D, sobre los cambios de la relación de albúmina/creatinina urinaria en diabetes tipo 2 y albuminuria (estudio VITAL) no tuvo diferencias respecto al placebo; sin embargo, la presión arterial sistólica se redujo significativamente de 3 mmHg hasta 9 mmHg. Por lo expuesto, todavía no resulta muy claro si los suplementos de Vitamina D podrían proteger contra las enfermedades cardiovasculares, ni tampoco cuales serían los niveles séricos óptimos para conferir protección a los individuos. La Vitamina D no es una droga antihipertensiva; sin embargo, probablemente juegue un rol fundamental como hormona reguladora en el aparato cardiovascular.
Palabras clave: Vitamina D hipertensión arterial aterosclerosis prevención cardiovascular.
2013-03-27 | 1,077 visitas | Evalua este artículo 0 valoraciones
Vol. 42 Núm.1. Enero-Marzo 2013 Pags. 15-19 Rev Fed Arg Cardiol 2013; 42(1)