Autor: González Aragón Jorge Manuel
Son proteínas o sustancias que están en estrecha relación con la presencia del tumor, el cual las produce y que podemos localizar tanto en el suero y otros fluidos corporales o en los tejidos y la propia neoplasia, se presentan como respuesta de ésta o del organismo. Ofrecen información de interés clínico sobre el estado de la enfermedad. Algunos se observan sólo en un tipo de cáncer, otros se producen en varios tipos o en otras enfermedades por lo que no son lo suficientemente confiables para hacer un diagnóstico, pero sí para observar el seguimiento de la enfermedad, si existen recaídas o tiene efecto el tratamiento. Su uso se ha generalizado en los últimos años, aun cuando su empleo se inició hace más de un siglo, como en el caso de una proteína existente en la orina de pacientes con mieloma múltiple, cuya primera descripción como marcador biológico de cáncer se hace en el siglo XIX por Bence-Jones. Posteriormente, en la década de 1930, se describió la fostafasa ácida prostática y, más adelante, en la década de 1960, la alfa-fetoproteína (AFP) y el antígeno carcinoembrionario (CEA). Para 1975, Milstein y Köhler obtienen anticuerpos monoclonales específicos mediante las técnicas de hibridación celular, entre los nuevos marcadores tumorales se encuentran CA 125, CA 15.3 y CA. Hoy las nuevas ramas de la genómica y proteómica generan más marcadores.
2013-09-23 | 371 visitas | Evalua este artículo 0 valoraciones
Vol. 36 Núm.422. Enero 2013 Pags. 1-3 Prescripción Médica 2013; 36(422)