A propósito del Día del Niño

Autor: Castaño Castrillón José Jaime

Fragmento

En días pasados, y con el corazón encogido, escuché una noticia que me pareció aterradora, Melani Tatiana Realpi, niña de 9 años, el día 23 de abril en la noche, en el distrito de Aguablanca en Cali, recibió golpes y correazos, de su padre hasta producirle la muerte. La niña fue llevada a la clínica Valle de Lili donde murió en la madrugada. No tengo interés en el nombre del “padre”, pero ni la pena de muerte sería suficiente para pagar tan horrendo crimen, pero sí sería justa. Una persona capaz de un acto tan monstruoso no merece vivir, y en países donde la justicia está realmente para defender a las víctimas, y no proteger al victimario, seguramente ese sería su fin. A otra menor, en Valledupar le fue mejor: su padre la hizo arrodillar sobre tapas de gaseosa y arrodillada la azotó; por lo menos ella sobrevivió. El energúmeno se encuentra huyendo de la justicia, denunciado por su propia madre. Por más increíbles que parezcan estos hechos aterradores, no son los hechos en sí, sino la certeza de que estos eventos son actos extremos de una realidad cotidiana que enfrentan niños en Colombia, que cada día deben sobrevivir a la agresión de sus más grandes enemigos, sus propios padres.

Palabras clave:

2013-11-20   |   390 visitas   |   Evalua este artículo 0 valoraciones

Vol. 13 Núm.1. Enero-Junio 2013 Pags. 7-9 Arch Med Manizales 2013; 13(1)