Autor: Soto Pérez Julio César
Introducción Los trastornos motores esofágicos (TME) comprenden una amplia variedad de padecimientos poco frecuentes, que comprometen alguna alteración de la función motora. Estos trastornos se presentan como resultado de una anomalía muscular, la cual puede ser primaria (p. ej., miotonías, esclerodermia), de tipo metabólico que repercuten en su función (p. ej., diabetes mellitus, hipertiroidismo e hipotiroidismo), defectos del sistema nervioso central (p. ej., accidentes cerebrovasculares), y problemas inherentes al sistema nervioso entérico, como las fallas de la coordinación motora de la peristalsis y de ambos esfínteres esofágicos (superior e inferior). Los trastornos funcionales digestivos (TFD) representan una combinación variable de síntomas gastrointestinales crónicos o recurrentes, no explicados por anormalidades estructurales o bioquímicas. En su fisiopatología se incluyen diversos factores, entre Los que se encuentran la percepción central alterada en relación con la sensibilidad visceral, la afectación del sistema nervioso entérico manifestada por una disfunción de la motilidad y la alteración de la lamina propia y neuronas mientéricas (fibras mecanosensitivas en los nervios vagales y espinales), que son generados por el proceso de inflamación en la mucosa con resolución defectuosa, cambios neuroplásticos en las vías eferentes inhibitorias y excitatorias, así como en las vías aferentes viscerales, inflamación crónica de bajo grado con sensibilización visceral previa de las vías aferentes y, por sensibilización de las células intestinales del sistema inmunitario (células T, enterocromafines y mastocitos). El dolor visceral referido es La base de la hiperalgesia o alodinia secundaria y la hipersensibilidad esofágica puede relacionarse o no con una dismotilidad. Los criterios de Roma III establecen Las normas para su diagnostico y consideran dentro de los TFE a cuatro entidades: pirosis funcional, dolor torácico funcional de posible origen esofágico, disfagia funcional (no obstructiva) y globos faríngeos. Los factores psicológicos y socioculturales también favorecen la exacerbación de la percepción de los síntomas de leves a graves.
2013-12-16 | 647 visitas | Evalua este artículo 0 valoraciones
Vol. 77 Núm.1. Agosto 2012 Pags. 42-43 Rev Gastroenterol Mex 2012; 77(Supl. 1)