Una pausa... en el septuagésimo año de publicación de esta revista

Autor: Vega Franco Leopoldo

Fragmento

¡Suba el ancla! y a navegar hacia incógnitas latitudes, no importa la opalina niebla, si ésta tiene una huella de luz y si el mástil se dirige al soberbio azul de la montaña. Anastasio Vergara Con este epígrafe el doctor Anastasio Vergara inició el editorial que apareció en el primer número de esta revista en octubre de 1930. Pocos meses atrás, en la primavera de ese mismo año, había nacido la Sociedad Mexicana de Pediatría “... en uno de esos instantes en que la meditación se abisma e invita a un mismo anhelo”. Eran tiempos en que hablar de anhelos largamente soñados, se hacía con una prosa adornada con destellos poéticos, y éste era uno que esperaban las voces impacientes de los pioneros de la pediatría mexicana. Al fin podrían encausar sus inquietudes, compartirían sus experiencias y aprenderían, con sus pares, el oficio de ejercer la medicina de los niños En esa época aún prevalecía en el mundo un espíritu de reconstrucción con el que se pretendía restaurar los daños ocasionados por la Primera Guerra Mundial. México no era ajeno a esos sentimientos: aún trataba de consolidar la paz truncada por la Revolución de 1910. En esos días, los primeros médicos que impulsados por su vocación habían salido a formarse como pediatras en hospitales de París, Berlín, Viena, San Luis Missouri y de otras latitudes, retornaban al país con ideas innovadoras. Como en otros países, en los que había despertado en la conciencia colectiva que había que proteger a los niños creando instituciones que tuvieran y promovieran su cuidado, como el Instituto Internacional Panamericano de Protección a la Infancia, la Asociación Internacional de Protección de la Infancia y el Instituto de Proteceso e Asistencia a Infancia, en México surgía la Asociación para la Protección de la Infancia, recién creada, en 1931, por doña Carmen G. De Portes Gil.

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2003-05-12   |   867 visitas   |   Evalua este artículo 0 valoraciones

Vol. 70 Núm.1. Enero-Febrero 2003 Pags. 3-4. Rev Mex Pediatr 2003; 70(1)