Grandes benefactores de la humanidad:

los Premios Nobel de Medicina y Fisiología 

Autores: López Espinosa José Antonio, Díaz del Campo Soledad

Fragmento

La noche de la navidad de 1891, una niña estaba a punto de morir por difteria en un hospital de Berlín. El bacteriólogo alemán Emil Adolph von Behring le inyectó una antitoxina experimental derivada del bacilo de la enfermedad y su rápida recuperación fue catalogada de milagro. Al cabo de los 3 años, se habían inmunizado 20 000 niños berlineses con una vacuna contra la difteria. Por este notable logro, Behring recibió el primer Premio Nobel de Medicina y Fisiología, otorgado en 1901. Conjuntamente con el científico japonés Shibasaburo Kitasato, quien desafortunadamente no se consideró para el premio, Behring demostró que una sustancia a la que llamó anticuerpo protegía al organismo contra la bacteria, que hasta entonces había causado la muerte a muchos niños. En sus experimentos con animales Behring había notado que, después de inocularles gérmenes de difteria debilitados, su sangre producía una sustancia que contrarrestaba la acción de las toxinas. Posteriormente, procedió de igual forma con otros animales expuestos a difteria más severa, y éstos tampoco sucumbieron a la enfermedad, lo que probó su teoría de que las toxinas podían ser neutralizadas. El curso de la inmunología fue determinado más tarde por el trabajo del biólogo alemán Paul Ehrlich y del zoólogo y embriólogo ruso Elie Metchnikov. El primero perfeccionó la antitoxina de la difteria descubierta antes por von Behring y demostró que las toxinas bacterianas estaban unidas a receptores localizados en la superficie de algunas células del torrente sanguíneo, lo que explica por qué se pueden neutralizar. Metchnikov, por su parte, descubrió la segunda mitad de la historia de la inmunidad, a saber, que los leucocitos podían combatir a las bacterias. Los aportes de ambos científicos, los hicieron merecedores del Premio Nobel de Medicina y Fisiología de 1908.

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2004-07-14   |   4,729 visitas   |   Evalua este artículo 0 valoraciones

Vol. 12 Núm.2. Abril-Junio 1996 Pags. Rev Cubana Med Gen Integr 1996; 12(2)