Controversias acerca del uso de la vitamina E en los neonatos prematuros

Autor: Vega Franco Leopoldo

Fragmento

Con la identificación de un factor cuya presencia en los alimentos tenía la particularidad de desaparecer las manifestaciones clínicas del beri beri, se inició el descubrimiento de los compuestos que ahora conocemos como vitaminas. Hecha la caracterización y síntesis química de este factor, conocido inicialmente como antineurítico, prosiguieron las intensas pesquisas para encontrar otros: en cierto sentido, su búsqueda fue semejante a la cacería de agentes bacterianos que se desarrolló en las postrimerías del siglo pasado. En este clima de interés por las vitaminas. Evans y Bishop descubrieron en 1922 un factor indispensable para la reproducción normal de las ratas que luego se conoció como vitamina E y que genéricamente corresponde a diversos tocoferoles, entre los que el alfa tocoferol cobra particular relevancia. A pesar de las reiteradas observaciones hechas en animales de experimentación cuyos resultados coincidían con los hechos documentados por Evans y Bishop, y otros que indicaban la presencia de enfalomalacia y miopatías, hubo necesidad de que transcurrieran 45 años para obtener evidencias convincentes de que en niños prematuros la deficiencia de esta vitamina se asocia a una forma de anemia hemolítica. Oski y Barness informaron en 1967 haber logrado la corrección de un síndrome anémico, en niños de seis a 11 semanas de edad mediante el empleo de vitamina E; este síndrome se caracteriza por una elevada reticulocitosis y una mayor fragilidad de los eritrocitos a la hemólisis por peróxido de hidrógeno.

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2004-08-16   |   4,082 visitas   |   3 valoraciones

Vol. 63 Núm.1. Enero-Febrero 1996 Pags. 2-4 Rev Mex Pediatr 1996; 63(1)