Fragmento

La microcomputadora ha aliviado un problema muy extendido unas décadas atrás: se trata de la dolencia clásica en las oficinas, consistente en el dolor de espalda y hombros, un síntoma común entre las secretarias, por el uso continuo de la máquina de escribir. Esto es posible porque su teclado es mucho más suave y, por lo tanto, requiere menos presión de los dedos y menor tensión en la postura. Así consta en uno de los primeros estudios publicado sobre el tema en 1993, en la Journal of the American Medical Association, realizado por el hospital Herning, el Consejo de Investigación Médica y la Dirección Nacional de Ambiente. Los teclados de nuestras computadoras han evolucionado directamente a partir de sus ancestros, las máquinas de escribir mecánicas, que evolucionaron hasta coexistir por un período muy breve con las electrónicas. Se afirma que existieron desde el principio de la historia de las máquinas de escribir varios diseños, como por ejemplo, el teclado simplificado Dvorak (DSK) introducido en 1932. Este diseño puede considerar objetivamente superior porque, desde su introducción, todos los récords de mecanografía rápida se consiguieron con teclados DSK, no Qwerty. La estructura del teclado Qwerty, que se emplea en nuestras computadoras, realmente no es la mejor. Un análisis objetivo lo confirma. Con excepción de la “a”, las vocales se encuentran en la fila superior, lejos de la zona principal o de descanso de la segunda fila de teclas. Y la propia “a” se encuentra en el extremo de la segunda fila y se debe golpear con el dedo más débil, el meñique izquierdo.

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2007-04-25   |   936 visitas   |   Evalua este artículo 0 valoraciones

Vol. 15 Núm.4. Abril 2007 Pags. Acimed 2007; 15(4)