Los primeros profesionales de la salud venezolanos graduados en Cuba

Autor: López Espinosa José Antonio

Fragmento

Antes del establecimiento del Real Tribunal del Protomedicato en abril de 1711 y la fundación de la Real y Pontificia Universidad del Máximo Doctor San Jerónimo de La Habana en enero de 1728, los jóvenes cubanos que aspiraban a formarse como médicos y cirujanos debían viajar a otros países para cumplir ese objetivo. Tales fueron los casos de Diego Vázquez de Hinostrosa, el primer médico criollo, y Marcos Antonio Riaño y Gamboa, a quienes siguieron después otros, que luego de adquirir sus correspondientes títulos en la Universidad de México, dieron valor legal a su formación académica ante el Tribunal del Protomedicato de aquel país. Una vez erigidas estas instituciones en Cuba, fueron numerosos los aspirantes, no solo de la isla caribeña, sino también oriundos de otras naciones, que lograron graduarse y ejercer dentro del territorio nacional como médicos cirujanos, médicos, cirujanos latinos y cirujanos romancistas. El Real Tribunal del Protomedicato de La Habana expedía el título de médico cirujano a los que demostraban poseer todos los conocimientos de ambas ramas de la ciencia; el de médico a quienes estaban aptos para atender las enfermedades internas; el de cirujano latino a los que solo podían asistir las afecciones externas y el de cirujano romancista, a los que no poseían una cultura académica completa ni conocían el latín, idioma en el que se realizaban entonces los estudios universitarios, y estaban solo en condiciones de brindar asistencia a las enfermedades externas.

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2010-01-13   |   455 visitas   |   Evalua este artículo 0 valoraciones

Vol. 23 Núm.2. Abril-Junio 2009 Pags. 1-4 Educ Med Super 2009; 23(2)